Nueva victoria de la Deportiva Ponferradina, la tercera consecutiva, ante una Arandina que, con todos mis respetos, dudo que tenga el nivel necesario para jugar en Segunda División B.
Dicho triunfo se logró, una vez más, con sufrimiento, demasiado sufrimiento. Un rival bastante inferior a nosotros nos tuvo encerrados en nuestro área en el tiempo de descuento, y pudo llevarse un punto de El Toralín.
La noticia positiva del encuentro fue el acierto de cara a portería que tanto nos preocupaba hace un par de semanas. La negativa, la debilidad defensiva que persiste desde el inicio de la campaña. No nos puede hacer dos goles la Arandina, que perdonó ocasiones que el Racing de Santander o el de Ferrol no perdonarán.
En los primeros 45 minutos vimos un juego mejor al de los últimos partidos. Múltiples centros desde las bandas, sobre todo de un David Caiado que no estuvo especialmente acertado, que no encontraban rematador. La Arandina decidió encerrarse en su campo esperando a un contragolpe, pero no tenían la calidad ni la velocidad necesarias para ejecutarlo. Una nueva incursión del extremo portugués por el costado derecho fue rematado exitosamente por Chavero después de rebotar en el lateral izquierdo visitante. Los pitos de hace dos semanas fueron sustituidos por aplausos cuando los jugadores se dirigían hacia el túnel de vestuarios con el 1-0 en el marcador.
Esta alegría duró exactamente 15 minutos en la afición blanquiazul (el tiempo de descanso). La Deportiva salió descentrada y desacertada en el segundo acto, y la crispación y el nerviosismo reaparecieron. Las ocasiones comenzaron a llegar en el área de Javier Olmedo. Omar avisó al errar un gol cantado. El que no perdonó fue Carlos, quien aprovechó un buen pase en profundidad para batir al arquero.
A pesar de este duro mazazo, el cuadro berciano logró el 2-1 en apenas cuatro minutos. Fue Andy el autor del segundo tanto, al introducir el balón por el palo corto de Zabal con un potente zurdazo. Poco después, Héctor Figueroa culminó un contragolpe para poner tierra de por medio. Sí, un contragolpe. No hace falta dar 50 pases en cada jugada.
Parecía que el 3-1 iba a ser el resultado final, hasta que Leo Ramírez nos volvió a meter el miedo en el cuerpo al ejecutar a la perfección un libre directo que se coló en la portería ante la atenta mirada de Olmedo. En los minutos finales, la Arandina trató de conseguir el empate pero la Deportiva aguantó y logró que los tres puntos se queden en el Bierzo.
"Estamos haciendo todos los partidos con una moneda al aire, y cualquier día se puede volver en contra". Esto fue dicho por Manolo Herrero después del encuentro, y la verdad es que tiene toda la razón del mundo. Voy a comparar nuestra situación con la del Real Madrid. Los merengues vencieron varios partidos en los instantes finales, hasta que la suerte se acabó y no pudieron derrotar al Villarreal ni a Las Palmas. Mi pregunta es: ¿cuándo acabará nuestra suerte? Como no empecemos a jugar mejor y a competir llegará un momento en el que seamos incapaces de ganar los partidos.
Por último, quiero destacar la actuación de tres jugadores. El primero es Andy, que hizo un partido muy completo, con mucho desgaste físico, abarcando mucho espacio e incluso saliendo a presionar a los centrales visitantes. Esta gran actuación se vio recompensada con un gol, el primero para él en esta temporada. Quien no se estrenó hoy es Héctor Figueroa. La semana pasada os comenté que el canario es el jugador que genera más peligro, y hoy lo volvió a demostrar. El árbitro le anuló un gol en la primera parte, pero en la segunda no perdonó. Además, dispuso de un par más de oportunidades para ampliar su cuenta personal. Para finalizar, también es destacable el partido de Chavero. En ocasiones jugó caído a la banda izquierda, y se adaptó a la perfección a este puesto. Lo vemos cada vez más fino con el balón, a lo que hay que añadirle un gran desgaste físico y la amenaza que supone en el juego aéreo.
Espero que Manolo Herrero se haya dado cuenta de que este equipo se siente más cómodo con un juego directo, como demostraron hoy. Con este estilo y una defensa más sólida estoy seguro de que nos convertiremos en un equipo fiable y temible.
Por Javier Fernández Rodríguez
BOIRO 0-1 PONFERRADINA. "La suerte viste de blanquiazul"
Me serviría para esta crónica el título de la última que hice, la del Ponferradina-Coruxo, y es que se lograron los tres puntos (que es lo único que le importa a la clasificación) pero la imagen y las sensaciones una vez más fueron malas. Sinceramente, sigo sin saber el sistema de nuestro equipo, pues, como quien dice, no jugamos a nada.
Hubo novedades en el once inicial de Manolo Herrero. Jugadores que destacaron en el último partido, como Chavero, Olmedo, Figueroa y Caiado, estaban presentes en él.
En los primeros minutos la Deportiva trató de hacerse con la pelota, y lo logró, ¿pero para qué?
Muchos minutos estuvo el equipo tocando el balón de un costado a otro, pero sin lograr ningún acercamiento a la portería de Pato. Cuando por fin tuvimos dos ocasiones las erramos. La primera, David Caiado, con un derechazo alto. La segunda, Héctor Figueroa, con un remate muy blando. Este fue el único peligro que logramos crear a un equipo recién ascendido a Segunda División B. En el otro área, Olmedo, el mejor jugador del partido, comenzó su show particular deteniendo un disparo de Marcos Álvarez.
El segundo acto fue más de lo mismo. Mucho toque, mucha posesión, pero sin profundidad ni desborde en zona de tres cuartos de campo. Si os ponéis a pensar, ninguno de nuestros extremos ha creado demasiado peligro en las jornadas que llevamos. Tal vez estamos un poco "cojos" en esa posición.
Nuestro gol, el único del choque, llegó en una jugada aislada. Un zapatazo lejano de Juanto, de esos que entran una de cada cincuenta veces, impactó en el travesaño antes de ser introducido por el arquero en su propia portería. Este es el por qué del título. Dos apariciones divinas nos han dado seis puntos. Está muy bien sumar de tres en tres, evidentemente, pero el día que no tengamos suerte ¿qué pasa?
En el tiempo de descuento Sergio Cidoncha pudo ampliar la ventaja, pero el guardameta del cuadro gallego lo evitó con una gran estirada.
Esta victoria se la debemos, en gran parte, a Javier Olmedo. Sí, otra vez a Olmedo. Con dos-tres paradas meritorias mantuvo su portería a cero, completando una actuación muy completa.
Falta una idea de juego y variedad de recursos. Está bien dominar el partido, pero hay momentos del mismo en los que conviene utilizar un juego más directo. Falta también un sistema fiable para solucionar el problema de los contragolpes de los rivales que perdura desde la pretemporada.
Me preocupa que no hayamos corregido ninguno de nuestros errores. Si queremos acabar en la zona alta de la clasificación, urge cambiar lo que he dicho anteriormente y alguna cosa más. A día de hoy, aunque me duela decirlo, no somos uno de los equipos más fuertes de la categoría.
Por Javier Fernández Rodríguez
PONFERRADINA 1-0 CORUXO. "Sí, pero no"
Con polémica logró la Deportiva su primera victoria de la temporada gracias a un gol de Héctor Figueroa en el tiempo de descuento que no debió haber subido al marcador.
Son, por tanto, tres los puntos que sumamos a nuestro casillero, pero no serán muchos más si las cosas siguen así. Vimos nuevamente a un equipo falto de ideas, sin profundidad, sin puntería y con una preocupante fragilidad defensiva.
Ya va un mes de competición, y nada ha cambiado. Se les está acabando el cuento a los de "hay que darles tiempo". No he visto ni un atisbo de mejora, y sinceramente, no parece que lo vaya a haber.
Manolo Herrero nos volvió a sorprender con la alineación. Andy y Jonathan parecen afianzarse en el centro del campo y Rayco en la delantera. Además, llamó la atención la presencia de Víctor Pastrana entre los once elegidos.
La primera parte fue bastante mala, para variar. De no ser por Javier Olmedo nos hubiéramos ido al vestuario con el marcador en contra. El guardameta salvó dos remates de Pedro Vázquez y uno de Camochu. Por otro lado, nuestras ocasiones más claras fueron un disparo muy centrado de Juanto y otro de Andy desviado. Por este nefasto primer acto los jugadores se encaminaron hacia el túnel de vestuarios entre los silbidos de una descontenta afición.
Tras el descanso vimos a un equipo con la intención de acosar continuamente al Coruxo, pero claro, el corazón sin juego no siempre funciona. Tardábamos diez minutos en superar la primera línea de presión del equipo visitante, y cuando lo conseguíamos, nos quedábamos sin ideas en la frontal del área rival, con jugadores como Juanto y Rayco que de cada seis balones que reciben pasan uno.
Los gallegos estuvieron cerca de poner el 0-1 en el marcador, cómo no, con un contragolpe mal defendido. Ya nos marcaron un gol así el Oviedo, la Cultural y el Somozas, pero seguimos sin corregirlo.
Tras este susto, David Caiado se echó el equipo a las espaldas y estrelló la pelota en el travesaño tras un disparo desde dentro del área. Se volvieron a escuchar pitos emitidos por una parroquia blanquiazul impaciente y horrorizada, aunque no dejó de apoyar a los jugadores en ningún momento.
Cuando todo parecía decidido, Héctor Figueroa aprovechó un balón suelto y batió a Alberto Domínguez, quien fue objeto de falta. Sorprendió que ni el árbitro ni el asistente la vieran, pero el tanto subió al marcador. Éxtasis en las gradas del Toralín que no impidió una nueva sonora pitada tras el final del choque.
Pues qué queréis que diga, pero Figueroa es el único delantero que hace que nazca en mi una sensación de que puede llegar un gol. Juanto y Rayco, una vez más, nada de nada. Mucho regate pero poco juego combinativo y poco peligro. En bandas, Pastrana pasó inadvertido y Caiado puso en aprietos a la defensa del Coruxo. Sorprende que nuestro entrenador tenga tan poca confianza en él.
Nos hemos llevado los tres puntos, sí es cierto, pero parece evidente que así no vamos a llegar a ninguna parte. Me preocupa que esta victoria evite la toma de decisiones y aumente el tiempo en que sigamos dando lástima.
Por Javier Fernández Rodríguez
No hay comentarios:
Publicar un comentario